Editorial Mayo 2010: Elogio a la lentitud

Editorial Mayo 2010: Elogio a la lentitud

Es habitual escuchar de boca de los familiares y profesionales que conviven en estrecha relación con personas con síndrome de Down que éstas “son muy lentas”. Y esa observación lleva en su interior el germen de una valoración negativa de esa lentitud, que se entiende como un defecto imperdonable.

Vivimos en un mundo que rinde pleitesía a la velocidad, en el que todo ha de realizarse con rapidez. Comemos apresuradamente en restaurantes que se nutren del principio de “engulle, traga y vete”. La comida rápida (fast food) es solo una de las maneras en que se materializa el consumo acelerado que sustenta nuestra sociedad. Los coches son cada vez más veloces aunque esa velocidad se cobre un precio desproporcionado en forma de víctimas mortales en las carreteras.  

En el trabajo, las tareas han de finalizarse con diligencia; y hacer muchas cosas en el menor tiempo posible es, según parece, la base de la eficacia. Paradójicamente, a menudo, realizar una tarea con lentitud produce resultados mucho más rápidos. Las vacaciones, a su vez, se planifican milimétricamente por medio de viajes estresantes, en los que el objetivo principal consiste en visitar el mayor número posible de lugares, aunque al regreso no recuerde uno dónde ha estado ni haya vivido ni un solo instante de sosiego o de verdadera alegría.

Ha sido estudiada, además, la estrecha relación existente entre la prisa y la violencia. La persona apresurada lo quiere todo ahora mismo y, por eso, cuando encuentra un obstáculo entre ella y su objetivo, emplea la violencia como el modo más rápido de conseguir lo que desea. Con toda seguridad, un mundo más tranquilo sería un mundo mucho más pacífico.

Hasta en el campo de las emociones ha anidado una celeridad que anima a participar en una alocada carrera por conseguir un sinnúmero de relaciones sentimentales, convertidas automáticamente en superficiales.

Tenemos mucho que aprender de las personas con síndrome de Down, y su lentitud innata es una de las mayores lecciones que pueden ofrecernos. A poco que pensemos, nos daremos cuenta de que las cosas verdaderamente importantes de la vida requieren tiempo y se cocinan a fuego lento.

La comida pausada, en familia, permite que los hijos conversen con sus padres y compartan ideas, valores y sentimientos. Un tranquilo paseo, sin prisas, tiene efectos balsámicos sobre el estado de ánimo, algo que difícilmente puede proporcionar la conducción vertiginosa en el tráfico endemoniado de la ciudad.

El trabajo bien hecho necesita planificación y concentración, reposo en suma, si lo que se pretende es primar la calidad sobre la cantidad. La amistad se solidifica en la fragua del tiempo, por medio de frecuentes intercambios de afecto y confianza. Y todo lo relacionado con los sentimientos y el amor precisa de abundantes experiencias conjuntas para moldearse y consolidarse, y eso solamente se puede lograr a lo largo de amplios periodos de tiempo.

Comer lentamente y disfrutar de la comida, pasear sin prisas deteniéndose a mirar las cosas hermosas que el mundo con generosidad nos brinda, realizar las tareas con tranquilidad y perseverancia, sorprenderse con lo cotidiano, regocijarse con cada instante de alegría y de ilusión que el día a día ofrece, mostrar espontáneamente un amor incondicional, pausado, a aquellos que queremos y que nos quieren, contentarse con lo que uno es y con lo que uno tiene, son habilidades que poseen las personas con síndrome de Down y que los demás deberíamos utilizar como modelo y referencia.

Quizás si redujéramos nuestra frenética actividad y nos acostumbrásemos a manejar agendas menos apretadas seríamos todos un poco más felices. Quizás el secreto esté en aprender a sentirse cómodos con la lentitud en lugar de correr siempre en pos de un tiempo que percibimos que se nos escapa, en una carrera alocada que nunca nos satisface Quizás. A fin de cuentas, estamos aquí de paso. Merece la pena pararse a contemplar y a deleitarse con el aroma de las flores.

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21 respuestas

  1. RE: Elogio a la lentitud
    No sé quién es el autor de este Elogio a la lentitud,pero quisiera felicitarlo por sus palabras sabias y hermosas,que me hicieron reflexionar en todas mis prisas cotidianas, tan innecesarias como improductivas, y recordar al mismo tiempo, algunos momentos de mi vida hechos con lentitud y paciencia.
    Y sobre todo pienso en la prolijidad, esmero, paciencia y cuidado con que hace cada día sus cosas mi hija Catalina de 22 años que tiene SD y lo observadora y receptiva que es con todos los que ella ama. Muchas veces Catalina es mi único bálsamo de quietud, alegría y serenidad.

  2. RE: Elogio a la lentitud
    Totalmente de acuerdo.

    Una experiencia ajena de un anecdota en suiza comenta que mientras mas temprano se llega al trabajo, mas retirado se estacionará de la puerta de entrada, dejando así disponible el lugar mas cercano para el que pueda llegar tarde porque lo necesitará.

    Gracias por resaltar lo bueno de este singular camino, de lo malo sobra quien se encargue…

  3. ELOGIO A LA LENTITUD
    Acuerdo en todo lo que escribe el autor de la nota….es mas, disfruto de la alegria de dejar correr a mi lado a los que toman el tren…y esperar el proximo…..de los que corren comiendo…de los que viven la vida arriba de un reloj….yo disfruto del tiempo, soy la ddueña de mi tiempo…por eso vivo en una isla….

  4. RE: Elogio a la lentitud
    Buenisima la nota…. ahora como hacemos para parar este mundo y hacer q lo q todos critican de niestros hijos sea algo para elogiar ???
    Desde q nacen se los compara cin el resto»sin lentos p caminar, para largarse a hablar,para dejar los pasñales ,etc»»»
    PAREN EL MUNDO Y DEJEN SUBIR A ESTAS PERSONAS PARA PARTICIPAR DE EL, TAL VEZ TODOS PODAMOS APRENDER ALGO DE ELLOS Y VICEVERSA

  5. RE: Elogio a la lentitud
    excelente artículo en verdad, es cierto que vivimos cada día más bajo la presión del tiempo. Como en estos tiempo todo el mundo corre, nosotros también corremos para no quedarnos atrás; pero esto nos desgasta y hace de nuestras vidas mas infeliz. Los que de alguna manera hemos leído la Biblia, allí encontramos a Jesús, el Hijo del Hombre, vivir una vida tranquila. Durante su corto peregrinar por esta tierra nunca vemos al Señor estar apurado y angustiado, a pesar de tener un ritmo de actividad bastante fuerte: Predicando, sanando enfermos, en un medio adverso con muchos enemigos. Creo en los niños con síndrome hay algo de santo en sus vidas, su inocencia, su sinceridad, aún su parsimonia, no es común en los otros mortales.

  6. RE: Elogio a la lentitud
    LO DIJO JHON LENON: » LA VIDA ES LO QUE PASA MIENTRAS NOSOTROS ESTAMOS HACIENDO OTRAS COSAS»

  7. Si que tienen razon.
    En ese aspecto tienen mucha razon, antes yo vivia asi con prisas sin detenerme a contemplar las cosas, hasta que me toco mi premio Dios me mando una bebe con sindrome de Down, ahora veo las cosas diferentes, si no tenia paciencia, pues ahora la tengo y de sobra, en verdad que feliz estoy de tener este angelito a mi lado, cuando nacio no sabia que pasaria manana, pero ya casi pasaron 4 anos y de ella aprendemos muchas cosas cada dia, gracias por sus informaciones, hasta pronto.

  8. Elogio a la lentitud.
    Gracias por abrirme los ojos.

    Siendo yo una persona «muy lenta» siempre he estado presionando a mi pequeño hijo Andrés (14) porque es «muy lento». Tengo verdadera verguenza de mí misma y el deber de volver a poner los pies en la tierra y respetarlo con todas sus «virtudes», ese pequeño ángel que vino a darle luz a mi vida.

  9. RE: Elogio a la lentitud
    Es maravilloso leer artículos como estos que nos permiten hacer un alto aunque sea por unos instantes en nuestro camino y coincido al 100%, desde que Ángel nació (14 meses) he aprendido poco a poco a valorar «su ritmo» y a trasladar a los otros miembros de la familia que «no nos corre prisa».
    Gracias

  10. RE: Elogio a la lentitud
    EXCELENTE ARTICULO. YO APRENDI A APRECIAR LA IMPORTANCIA DE LAS COSAS SIMPLES GRACIAS A MI HIJA CON S.D. ES MARAVILLOSO VER COMO PARA ELLOS HAY TIEMPO PARA TODO. Y NOSOTROS EN NUESTRO AFAN POR QUERER TODO YA NO DISFRUTAMOS DE CADA MOMENTO COMO DEBERIA SER.

  11. RE: Elogio a la lentitud
    Un título bien interesante para las personas ajenas e indiferentes a la discapacidad-sindrome de Down, elogio a la lentitud me sensibiliza y me estimula para adorar más a mi hija que representa alegría y aprendizaje de acuerdo a su ritmo. Con cada editorial me sorprenden , son unos magos para la escritura y llegar repentinamente al corazón.

  12. Y yo… era lenta.
    Espectacular reflexión.
    Yo nunca logré ser alumna de 10, porque mis maestros de escuela primaria (religiosa) le ponían sólo esta calificación a los diez que terminaban primero. Y yo… era lenta. Era de observar atentamente las conductas de los otros, de quedarme pensando, de preguntarme una y mil veces las cuestiones de la vida que no me cerraban.
    Era lenta… y me dejaron con el sabor de que no era una niña lista.
    Ahora mi revancha es que escribo cuentos donde narro uno y cada detalle de todo lo que observaba y les muestro que también hay otra forma de sentir, de vivir.
    Gracias por este texto.

  13. Elogio a la lentitud
    Gracias por este bello articulo, sobretodo por darme un motivo mas de sentirme orgullosa de tener un hijo con Sindrome de Down y seguir aprendiendo cada dia mas de el.

  14. Argadini
    Con este editorial he recordado una palabra preciosa: Argadini, es una palabra albano-kosovar que significa «muy lentamente» y «el trabajo que recoges al final del día». Y es precisamente lenta y paulatinamente como el participante va adentrándose en el rico mundo de las emociones y sentimientos; en otras palabras, en el mundo afectivo.
    Esto no lo digo yo, lo dice la presentación de una asociación que lleva este nombre y que trata sobre la educación emocional a través de la creatividad en personas con discapacidad intelectual. Y que conocí gracias a este portal.

    Vivimos en el mundo de la información y ésta puede llegar a abrumar y ese ímpetu por conocer, por hacer, por abarcar… nos hace correr y a veces la carrera rápida nos desfonda, nos entra flato y acaba por ahogarnos.

    Quizá porque mi marido es maratoniano, sé que para las carreras largas, como es la vida, conviene el entrenamiento tenaz, constante, que nos permita ganar buen fondo.

  15. RE: Elogio a la lentitud
    antes que nada comentarles que nose porque razón este mes no recibi la edición tuve que pedirle a mi esposo que me lo reenviara.
    Felicidades para el autor de la editorial, es muy cierto y atinado lo que dice, sobretodo para los padres que muchas veces exigimos sin notar el resto de las cualidades de nuestro hij@.

  16. elogio a la lentitud
    Buenisima la editorial, estoy de acuerdo con el autor de esta nota y creo que es necesario bajar un cambio y lograr de esta manera apreciar la maravillosa lentitud de nuestros hijos, lo cual nos servira para comprender mejor a este mundo veloz….

  17. elogio a la lentitud
    Me encantó el artículo…y q verdad tan grande!! «elogiar la lentitud» esa q nos permite ver , valorar y disfrutar las cosas pequeñas q son los grandes logros. Eso lo voy dscubriendo de la mano de mi «Angel» (Lourdes de 20 meses). GRACIAS: Un abrazo.

  18. elogio a la lentitud
    la verdad es que editorial me puso en que pensar, uno en sus carreras no se da cuenta todo lo que pasa al rededor de uno, mi sobrino es el angel de nuestra familia y el nos ha enseñado tantas cosas y una de ellas es la lentitud y es maravilloso pasar el tiempo con el, nos da la paz y el amor que necesitamos en esta carrera que tenemos y que no nos lleva a nada

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