Editorial: El dolor de las palabras

Editorial: El dolor de las palabras

Con relativa frecuencia, los padres de niños con síndrome de Down manifiestan el malestar que sienten al oír comentarios despectivos sobre sus hijos en diferentes ambientes sociales. Y entre ellos, la palabra “mongólico” les duele especialmente.

Lo cierto es que ese término fue creado, hace ya muchos años, para describir un síndrome que producía unos rasgos que, en el caso de los ojos, podían asemejarse a los de los habitantes de Mongolia. Ha pasado mucho tiempo también desde que dicho expresión fue rechazada, por respeto a ese país y, en la actualidad, es una palabra que ya no se utiliza.

Hay otros vocablos que comenzaron a emplearse como categorías descriptivas para el diagnóstico y la comunicación científica entre profesionales que posteriormente han ido decayendo en su uso, precisamente, porque pasaron a utilizarse de forma despectiva u ofensiva hacia determinadas personas o colectivos. Las expresiones idiota, imbécil o cretino, aunque mucha gente lo desconozca, provienen de las categorías diagnósticas médicas idiocia, imbecilidad y cretinismo, que ya no se emplean, aunque en algunos manuales poco actualizados y escasamente rigurosos, sigan apareciendo.

Los términos retrasado, subnormal o minusválido también comenzaron a aplicarse en beneficio de determinados colectivos, para aunar esfuerzos, proporcionarles recursos e incluso promulgar leyes que les favorecieran, aunque en la actualidad tienda a evitarse su empleo. De hecho, hay asociaciones, hoy en día, que defienden los derechos de estas personas y que aún conservan en sus siglas referencias a estos términos.

Para muestra, dos botones. Aunque todos podamos estar de acuerdo en que las personas con discapacidad no son personas con “menos valía” que las demás, hemos de recordar que una de las leyes más revolucionarias y que más contribuyeron al avance de estos colectivos en España fue, precisamente, la LISMI, o Ley de Integración Social de los Minusválidos. Es el caso también de la Asociación Americana para el Retraso Mental que cambió recientemente su nombre para eludir esta expresión, pasándose a denominar Asociación Americana para las Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo. Es previsible, no obstante, que el tiempo, como ha ocurrido con todos los anteriores términos, acabe por “desgastar” también la palabra discapacidad, debido a su empleo inadecuado.

En último término, lo que ocurre con estas palabras que se crean con una finalidad inicialmente científica y, por tanto, aparentemente neutral u objetiva, es que pasan a ser de dominio público, siendo mal utilizadas para objetivos muy distintos a los iniciales. Y es así como terminan convirtiéndose en insultos.

Lo que aún es más difícil de valorar, pues entra en el terreno de lo personal, es el dolor o daño que una palabra puede producir a determinada persona, y en especial a un padre o a una madre de un niño con síndrome de Down. Las palabras, en principio, no tienen más significado que el que aparece en el diccionario. Sin embargo, el valor final que adquieren se lo da el uso, la vivencia personal, la experiencia vital, la intención con que se las impregna en su utilización en la vida cotidiana.

Si un padre relaciona el término “mongólico” con una vivencia personal de insulto, degradación u ofensa, se sentirá más dolido cuando en las cercanías de su hijo con síndrome de Down se utilice esa palabra. Si lo relaciona con alguna experiencia vital de la infancia en que esa palabra fue empleada de forma denigrante o insultante, no podrá menos que sufrir. Sin embargo, si sabe darle un valor neutral, el dolor será menor. En el fondo, el efecto que una palabra produce en nosotros no depende tanto de su significado, ni siquiera de la intencionalidad de la persona que la pronuncia, sino de la forma en que cada uno de nosotros la acogemos.

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29 respuestas

  1. RE: El dolor de las palabras
    Excelente. Hay en el mundo todo un movimiento en cuanto al uso del lenguaje… «People First» se llama en USA, «Primero las Personas» diríamos nosotros. El lenguaje es algo fundamental por cuanto «fija conceptos» y modela nuestras pautas culturales. En mi opinión, tampoco es bueno y «pasarse del otro lado» utilizando eufemismos como «capacidades diferentes», «capacidades especiales» «distintas capacidades»… que solemos encontrar… hay veces que pareciera que tenemos cierto resquemor en llamar a las cosas por su nombre… Creo, en definitiva, que si utilizamos el término discapacidad colocando PRIMERO a «persona», niño», joven» con… discapacidad, estaremos transitando un camino, hoy, adecuado. Abrazo Luis

  2. RE: El dolor de las palabras
    Con relación a la nota me resulta interesante, porque las palabras duelen cuando son expresadas con otra intencionalidad.Creo que los padres y docentes debemos ser los primeros en no pronunciarlas; porque muchas veces escuchamos, sin ninguna mala intención decir: «mi hijo es down». Sugiero,¿ no podríamos emplear otra frase», como por ejemplo:» mi hijo tiene trisomía 21″, que si bien es cierto es el verdadero nombre científico de la enfermadad,comenzaríamos por darle otro valor, más humano, más carismático, porque ellos se lo merecen. Dios los dotó de grandes dones,esto requiere el apoyo total y la estimulación permanente de sus padres y docentes. Por todo lo expreesado desde el amor que siento por estos niños y jóvenes .¿No podríamos cambiar el nombre del canal «down 21″ por el de:»Trisomía 21″?.Considero que estaríamos ayudando a un mayor respeto y consideración a los que nacieron con discapacidades diferentes, pero, que mi experiencia lo dice:»Todos somos diferentes».

  3. RE: El dolor de las palabras
    Me encanta este editorial porque es totalmente cierto cuando dice que todo depende de como nosotros nos lo tomamos. En lo personal yo nunca fui educada utilizando estos términos y siempre me ha parecido brusco no por la palabra en sí, sino por la dirección que la gente le da cuando las utiliza; pero a la misma vez creo que cuando le damos mucha importancia a este tipo de cosas y peleamos contra el mundo, le ponemos más valor. En vez de crear grupos en contra de quienes los llaman como los llamen, creo que debemos crear imágenes positivas a favor de ellos para finalmente remplazar la ignorancia por educación. Super artículo!!

  4. RE: El dolor de las palabras
    Mamá de Paloma SD Y CIEGA. Muy cierto! el valor de las palabras se las da uno mismo, depende de nosotros que tanto valor le damos a dicha palabra que va relacionada a nuestros hijos!! Muy enriquecedor texto!!

  5. RE: El dolor de las palabras
    hola a todos!!!este articulo me toca de cerca porque hace pocos dias tuve un cruce de palabras con un compañero de trabajo por el uso de la palabra mogolico, a mi en lo particular me duele mucho escucharla, igualmente trate de comportarme , deje pasar los dias, y cuando el se acerco a pedirme disculpas por lo dicho, yo le dije qu e ya habia pasado, que si bien me habia causado dolor el termino, mas dolor me causaba ver que hoy en dia no hay apertura de mente, que la gente sigue pensando como en la edad media, no todos por supuesto, pero si una gran mayoria, son muy ciertas las palabras finales del articulo, saber darle un valor neutral, el dolor es mucho menor, de todas formas el estaba mas preocupado por haberlo dicho en mi presencia que el tener un pensamiento de ese tipo, espero mi respuesta le haya significado algo y logre cambiar. un ab razo laura de argentina

  6. RE: El dolor de las palabras
    Tengo una sobrina con síndrome de Down y este artículo cambia mucho mi perspectiva para que nosotros los familiares podamos asumir con mejor criterio lo que el contexto nos enfrenta. Muchas gracias.

  7. RE: El dolor de las palabras
    Los padres afrontamos el dolor de las palabras cuando en nuestros entornos oímos frases con sentido peyorativo, que de manera terminante menoscaban la dignidad de nuestros hijos con discapacidad, en especial cuando tienen síndrome de Down. Cuando alguien quiere insultar a una persona, hemos oído expresiones como “pareces mongólico”, “eres retrasado mental” y otras más. Ante estas actitudes de miembros de la sociedad, de distintos estratos sociales y culturales, es necesario que los padres asumamos le defensa de la dignidad herida de nuestros hijos, y utilicemos diferentes medios de comunicación, no solo para reclamar respeto por ellos, sino también para crear conciencia social.

  8. RE: El dolor de las palabras
    Acabo de leer la editorial y recordé algo que me ocurrió siendo mi hijo muy pequeño: estabamos jugando en una plaza y una señora que observaba, en determinado momento me preguntó: es mongólico, verdad? a lo cual respondí casi sin pensar no señora, es uruguayo». Ella me quedó mirando un momento, como si no entendiera y finalmente se marchó. Saulo, el amor de mi vida, tiene siete añitos recién cumplidos. Hace natación desde que era bebé; desde hace tres años va clase de equitación y ahora tiene una profesora de piano, la cual está segura de que aprenderá a tocar pues tiene condiciones para ello. Yo no sé nadar; apenas me acerco a los caballos (ahora), y de música no sé nada………. no deberíamos usar mejor el término «capacidades diferentes» en lugar de «discapacitados»? En el Colegio de Inclusión al cual concurre, se están refiriendo mucho a la «diversidad». Dentro de un tiempo, será que estos términos se usen también como insultos? Espero que no.

  9. RE: El dolor de las palabras
    Me parece muy bueno este editorial, soy mamá de una nena con síndrome de down y es verdad que duele que cerca tuyo utilizen el término mongólico para insultar a alguien, aunque también hay que aprender a tomar las palabra como de quien vienen. Creo que utilizan este tipo de términos simplemente por ignorancia. Gracias.

  10. RE: El dolor de las palabras
    Me siento identificada con este articulo, ya que soy hermana de Jorge un agelito con SD ya tiene 33 pero sigue siendo un angel. Y desde siempre me ha dolido muchisimo cuando la gente menciona la palabra «mongolico».. apenas puedo escribirla, creo que eslaprimera vez que lo hago, ymenos pronunciarla. muchos saludos. carolina. desde uruguay

  11. RE: El dolor de las palabras
    Es muy cierto este artículo y pienso que esto tiene que ver no sólo con las palabras que utilizan las otras personas, sino también con las actitudes ya sean de rechazo ó de pesar. Es ahí cuando nosotros los padres y familiares de un ser con síndrome de down, debemos ser agentes de «cambio y de información» por así decirlo, ya que enel camino nos encontramos con miles de personas que no tienen ni idea de qué es el síndro de down y es cuando reaccionan mal, ofendiendo, a causa de su ignorancia. Nosotros somos quienes debemos «educarlos» con el orgullo de tener un hijo con este síndrome. Saludos a todos!

  12. RE: El dolor de las palabras
    Mamá de María Piedad
    Yo considero que el uso de estos términos y otros comentarios no deben generarnos ni siquiera la más mínima inquietud. Me es absolutamente indiferente. Más que nadie tenemos que entender las diferencias y comprender que hay personas muy ignorantes en el tema y en cierta forma por esta razón algo «especiales»

  13. RE: El dolor de las palabras
    Bueno he disfrutado mucho tanto el editorial como el comentario de mamá uruguaya pues ha sido una reacción muy civilisada. En lo personal creo que el valor de las palabras no está en lo que nosotros sintamos hacia ellas sino en la intención con la cual el emisor las dice por lo que definitivamente no comparto que a mi bello Samul me le digan «mongolito o mongolo» como se les llama acá en Costa Rica. A Dios gracias casi nadie lo usa hoy pero si encontrará a alguna persona que lo haga, procedería inmediatamente a educarle en relación a la condición genética de mi precioso hijo. Para mi él es como todos los seres humanos sólo tiene un cromosoma extra que le genera ciertas necesidades especiales y diferentes. Él no puede ser más precioso de lo que es pues sería demasiado. Estas son las palabras que están llenas de un verdadero y absoluto sentido significante.

  14. RE: El dolor de las palabras
    mama gabriel rodriguez
    pienso que lo importante comienza por nosotrs de no ser tan susceptibles ,,y bajarles el perfil a este tipo de expresiones e iran desapareciendo solitas en el tiempo…nuestros hijos tienen sdown y debemos estar orgullosos de lo diferentes que son como seres humanos que nos superan lejos a los «normales con cariño

  15. RE: El dolor de las palabras
    mama de TY
    estoy de acuerdo con varias de las opiniones anteriores en que no debemos enojarnos o sentirnos mal cuando se usa la expresion mongolico, e incluso down, como insulto. debemos aclarar y no ofendernos. nosotros sabemos lo que nuestros hijos valen. son PERSONAS con capacidades diferentes, con discapacidad, con SD, pero esencialmente son PERSONAS. los demas (llamese normales) tenemos mas para aprender de ellos que ellos de nosostros.

  16. RE: El dolor de las palabras
    Yo creo q el tìtulo de esta editorial lo dice todo, «EL DOLOR DE LAS PALABRAS» , y nada duele mas q un hijo. El tèrmino mogòlico lo escucho a diario en todos lados, hasta ahora jamàs referido a mi hija ni a las personas con sd, siempre descalificando al que hace alguna cosa errònea, o en tono de burla, no se còmo podria reaccionar si agun dìa se lo dicen a mi hija, eso no se puede saber hasta q no te toca, como todo, supongo que con los años la actitud de uno se va modificando, por el momento yo trato de corregir a toda persona a mi alrededor q utiliza tèrminos descalificantes, me siento en la obligaciòn por mi hija, y por todas las personas con discapacidad! Saludos!

  17. RE: El dolor de las palabras
    A diario en nuestro quehacer pedagogico nos encontramos con personas que rotulan a los niños y jovenes con sindrome de down por esto nuestra primordial tarea es dar orinetaciones claras y oportunas a quienes cconviven con estos niños para que aprendan a valorararlos y a amarlos tal y como son , haciendolos sentir parte de una comunidad. Tal vez creamos que ellos por su patologia no entienden cuando empleamos palabras hirientes para hablarles. pero cuan equivocados estamos estas personitas son los seres mas sensibles que he podido conocer a lo largo de mi vida profesional como educadora especial, Saludos a quienes nos preocupamos por brindarles un mundo mejor.

  18. RE: El dolor de las palabras
    ciertamente , la palabra mongolismo , es ofensivo para los padres,al escuchar una forma despectiva anuestros niños con sindrome down, pero tan cierto que algunas personas llamese padres o hermanos tambien se dirgen a a otros niños sin tener sindrome down , como comparando que tienen retrazo mental o tarados ,cono estos niños con este sindrome, pero hay que ser mas maduros emocionalmente no nos podemos detener en la vida para corregir estas actitudes de personas que son ignorantes , en el significado de la palabra mongol. o mongolismo, simplemte dejarlos que vivan su ignorancia. y seguir en la vida con nuestros proyectos y objetivos que temos planedos a nuestros hijos, con la frente en alto, con el corazon por delante y con inteligencia para que salgan adelante estos niños.

  19. RE: El dolor de las palabras
    papa feliz con su preciosa que la ama mucho
    nada los felicito por tan espectacular imforme para que muchas personas se den cuenta que mongolico son seres espectaculares y no como lo quieran pensar gracias

  20. RE: El dolor de las palabras
    Queridos todos… he leido con atencion editorial y sus comentarios. Claro que todos quisieramos encontrar el mejor adjetivo y descripcion para la realidad que nos toca vivir. Hoy mi hija tiene 8 años. Y cuando tenia alrededor de 2 años, su hermana mayor me dijo… Papa, Montse no tiene Sindrome de Down, tiene SINDROME DE AMOR!!! Esa es mi descripcion desde entonces. Y ustedes saben, que el amor que recibimos de nuestros hijos resulta casi indescriptible…como en ocasiones es y puede seguir siendo indescriptible el SD. Con cariño desde Mexico.

  21. RE: El dolor de las palabras
    Rosvita considero que tiene mucho que ver con el duelo que cada padre tiene que trabajar, entre más trabajada tengas esa parte, da igual el o los terminos que empleen, no estoy de acuerdo en eso de «capacidades diferentes» por que son seres humanos con capacidades disminuidas en algunas áreas per ahi estan y bien estimulados pueden alcanzar muchos logros, no son de otro planeta, por eso no coincido con lo de diferentes, mi hija es una persona con fortalezas y debilidades como cualquiera, no es un angel, es humana y la quiero tanto como a mi otra preciosa hija. Saludos desde México.

  22. RE: El dolor de las palabras
    hola soy de Chile de una bebe con Sindrome hace unas semanas atras me paso alo parecido, mi tio me dijo oye esta no tine tanta cara de mongolica, supieran el dolor que invadio en mi alma, le dije a mi marido que nos fueramos, llore asta no poder, no entiendo como mi propia familia me la ha descriminado tanto, en cambio gente y amigos que he conocido desde que mi hija llego al mundo me han ayudado y le han dado todo el amor que nunca pense, cuando uno tiene nietos normales piensan que nunca les va ha pasar nada, pero creo que uno no esta libre en esta vida, hay muchas vueltas, mis hijas los son todos para mi

  23. RE: El dolor de las palabras
    La editorial sabiamente termina con lo siguiente «En el fondo, el efecto que una palabra produce en nosotros no depende tanto de su significado, ni siquiera de la intencionalidad de la persona que la pronuncia, sino de la forma en que cada uno de nosotros la acogemos.» Quienes no conocen lo que es una persona que presenta una discapacidad habla en forma «normal» sin querer herir a otros. Es la oporltunidad de enseñarles.

  24. RE: El dolor de las palabras
    hola soy mexicana con un niño hermoso y si que duele cualquier plabra de mongol o pendejo pero intatomos entender que las personas al decir estas palabras ni siqiera saben su significado y pues tenemos una mayor tarea enyenderloos a ello . ¿O NO ? çgol o o pendejo

  25. RE: El dolor de las palabras
    Hola mi nombre es Sor Nancy vivo en Bgta Colb. soy madre de un niño Down de 9 años , su nombre es Juan Pablo, tube la suerte de enterarme de su trisomia cuando estaba en el 4 mes de embarazo, eso nos ayudo a mi y mi esposo a manejar la situacion al llegar nuestro pequeño a este mundo y darnos la alegría tan inmensa de tener un Angel de Amor en nuestro hogar ,vivimos en sociedad perfeccionista que no ven mas alla de su nariz, «las Palabras Tienen Poder» pero si eres sabio sabras comprender ,cuanto eres envidiado por ser padre de tan especial regalo que Dios nos dio, pues de una cosa puedes estar seguro que el respecto y admiracion por ti de ese hijo Down sera por siempre…..Las cosas no se dan por acaso …..todo esta escrito en el libro de Dios y si no lo entiendes no te esfuerses que la respuesta siempre llega en el momento exacto. Felicitaciones Papito y Mamitas Familias de estos preciososos Angeles. Feliz dia. Dios los Bendiga.

  26. RE: El dolor de las palabras
    Hola, soy Gisela, mamá de Florencio Antonio quien nació con Trisomía 21, vivimos en México, y aqui no es la excepción. Simplemente pienso hay que ver quién dice lo que dicen: que si «tontito» (como una vez dijo una mujer cerca de mi y a la que me dieron ganas de ahorcar) que si «enfermito» (¡ja!), que si….mil términos y en diminutivo, como para no hacer sentir tan peor. Pero repito, hay que ver quien lo dice, no creen? Sólo es gente disminuida mentalmente que no sabe expresarse, gente ignorante, que los hay por montones. Pero saben otra cosa, que nosotros que si sabemos, debemos EDUCAR a esos que no saben. También es nuestra responsabilidad, y de destacar que nuestros hijos son IGUALES, y que vienen a este mundo a vivir un poco de manera diferente que nosotros. Felicidades por el articulo.

  27. RE: El dolor de las palabras
    Porqué todos los términos que han tratado de describir o de aglutinar en un colectivo a los síndrome de down o a todas las personas que tienen las llamadas «minusvalías» son en la mayoría expresiones que siempre tienen un matíz más peyorativo que positivo. Me gustaría recordarles lo que dice el diccionario de cualquier estantería del mundo sobre la palabra EXCEPCIONAL y no es otra que la siguiente: «constituye excepción de la regla común» y «que se aparta de lo ordinario, o que ocurre rara vez». ¿Y acaso nuestros hijos, hermanos, familiares no son una excepción de entre muchos..? Yo creo que sí, al igual que el resto de «minusválidos». Por eso que reivindico un término que resalte más los aspectos benévolos de la palabra que los perniciosos, ambiguos e hirientes. Por eso les deberiamos llamar «personas excepcionales» o «colectivos excepcionales». No es mejor decir que mi hijo es una «persona excepcional» que una «persona discapacitada, anormal o minusválida…?

  28. RE: El dolor de las palabras
    karla fuentes fuentealba bueno mi hermana tiene 7 daniela y tiene trizomia 21 y una ves en el colegio una companera me pregunto si mi hermana era enferma yo le dije que no es diferente los enfermos estan en los hospitales

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